23 jun. 2011

Sólo eres tú en este mundo imperfecto.
Antes de ti sólo era yo.

Hasta que llegaste.

Hasta que pusiste mi mundo patas arriba.

Y me enseñaste a verlo todo de otra forma,
aunque nunca consiguiera aprender bien
a mirar las cosas como tú.



A querer y sentir tan intensamente.

Y aunque me obstinara en añadir
mi pizca de sensatez a la mezcla,
era tu mirada la que prevalecía.

Y según pasan los años,
y la madurez van calando mis huesos,
a pesar de las distancias ya insalvables,
te siento mía con más intensidad que nunca,
tu forma de ver el mundo
ya es la mía.

Te has quedado ocupando un trocito de mi,
para siempre.

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