
Ayer ví la recién estrenada Ágora, y aunque no me hizo saltar de mi asiento, fué entretenida, profunda e innovadora en la forma de recuperar la historia.
La película (como la fantástica Distrito 9) es más profunda y compleja de lo que parece a simple vista, aparte de ser una historia de amor platónico, esconde muchos mensajes contra la intolerancia y el fanatismo en las ideologías, en este caso contra el cristianismo de los primeros tiempos que a más de uno puede hacerle detestar el guión, sin embargo hay que verla desde la perspectiva histórica.





